Cuéntame un cuento (no sexista, por favor)

Como sabemos, los cuentos infantiles son una valiosa herramienta para acercar la realidad a los niños y las niñas de una manera sencilla y simple. Los cuentos intervienen de forma directa en su socialización, convirtiéndose en transmisores de los valores, las normas y las enseñanzas de la cultura en la que vivimos.

Aunque en los últimos años son muchos los avances que se han hecho en relación a la igualdad de género, el sexismo todavía sigue existiendo, encubierto en las más variadas formas.

Es el ejemplo de los cuentos infantiles. En sus páginas nos encontramos frecuentemente mensajes estereotipados a través de los comportamientos que se presuponen adecuados para mujeres y hombres. Estos cuentos están cargados de estereotipos sexistas que enseñan a las niñas y a los niños a comportarse siguiendo unos patrones determinados.

A veces, estos estereotipos se incorporan de forma inconsciente, ingenua e incluso divertida, por lo que pasan desapercibidos a madres, padres y educadores/as.

No es casualidad que, en los cuentos, las brujas aparezcan como figuras malvadas y los magos como seres inteligentes y buenos; que los príncipes valientes rescaten a las princesas que esperan pacientemente; que la figura de la maldad se represente con las madrastras; que los personajes masculinos se describan por su valentía o cobardía, agresividad o por su situación de poder, mientras que los femeninos se describan por su aspecto físico y por su sumisión y obediencia, etc.

¿Cómo saber si un cuento es sexista?

En la guía Siete rompecuentos para siete noches. Guía didáctica para una educación no sexista dirigida a madres y padres, editada por la Dirección General de la Mujer del Gobierno de Cantabria nos proponen una serie de preguntas para detectar un cuento sexista.

  • ¿Quién protagoniza la historia? ¿En alguna ocasión la protagoniza una mujer?
  • Número de personajes femeninos y masculinos.
  • Importancia y prestigio de los personajes masculinos y femeninos.
  • ¿Las tareas domésticas sólo las realizan las mujeres?
  • ¿Las tareas fuera de casa y remuneradas sólo las realizan los hombres?
  • ¿Aparece la mujer como objeto sexual?
  • ¿Los deportes, la ciencia, la aventura está siempre protagonizada por los hombres?
  • La valentía, la toma de decisiones, la responsabilidad, la ambición, el arrojo, el éxito profesional ¿es exclusivo de los hombres?
  • El miedo, el llanto, las emociones, el cuidado de las demás personas, la afectividad, la sensibilidad ¿es exclusivo de las mujeres?
  • ¿La finalidad última del personaje femenino es casarse o encontrar a un hombre como pareja?
  • ¿La actividad pertenece a los personajes masculinos y la pasividad a los personajes femeninos?
  • ¿Se pone énfasis en las características físicas de los personajes femeninos?
  • ¿Se llega a despreciar a algún personaje femenino por su apariencia física?
  • ¿En las ilustraciones se da alguna de las siguientes situaciones?
  • El delantal es un objeto exclusivo de mujeres.
  • El maletín o las armas son objetos exclusivos de hombres.
  • Las gafas en los hombres denotan inteligencia, en las mujeres o nada o una mujer amargada.
  • El periódico es cosa de hombres.
  • Cuando alguien aparece tras una ventana es una mujer.
  • El sofá es siempre para el papá.

Claves para transformar un cuento sexista en uno no sexista.

¿Y qué podemos hacer ante un cuento sexista? Tenemos tres opciones: leerlo, desterrarlo o transformarlo.

Si optamos por la primera opción, leerlo, tenemos que tener presente que estamos contribuyendo, en mayor o menor grado, a mantener esos estereotipos de género. Por supuesto que por leer un cuento sexista a nuestros hijos/as no les estamos abocando al más absoluto machismo, pero si lo que buscamos es vivir en una sociedad igualitaria, ¿por qué no les educamos desde el principio de sus vidas en la igualdad de género?

La segunda opción es desterrarlo, nada más fácil que cerrar el libro y a otra cosa, mariposa. Lo recomendable es que antes de comprar un libro, o sacarlo de la biblioteca, ojeemos la historia y valoremos si merece la pena o no llevarlo a casa.

Pero si nos encontramos ante un cuento sexista que no queremos leerlo, pero tampoco desterrarlo, todavía nos queda una tercera opción, transformarlo. Es una buena alternativa para fomentar la creatividad, la cooperación y el trabajo en equipo, entre otras muchas cosas.

Podemos empezar cambiando los adjetivos que acompañan a los personajes, la princesa puede ser valiente, y a la vez dulce e inteligente. El príncipe se puede caracterizar por su sensibilidad, emprendimiento y simpatía.

Podemos seguir cambiando las situaciones, pero manteniendo la trama original, y hacer que sea el personaje femenino quien tome la decisión crucial para el desarrollo de la historia.

Contemos el cuento al revés, hagamos protagonista al personaje antagonista, por ejemplo, la bruja de Blancanieves y los siete enanitos, o el lobo de Caperucita Roja.

Podemos inventar nuevos personajes mágicos, con características mezcladas de unos y de otras (hada-bruja/príncipe-princesa/ogro-duendecillo/rey-reina)

Y por último, lanzar la pregunta ¿Qué pasaría si…?, y exponer a continuación un supuesto que modifique totalmente el cuento clásico.

¿Qué pasaría si Blancanieves trabajase con los enanitos en la mina y tuvieran que repartirse entre todos las tareas de la casa?

La igualdad de género solo se podrá alcanzar si educamos en igualdad desde bien pequeños a nuestros niñas y niños. Si no, lo que estaremos haciendo será enseñar un patrón de conducta que tendrán que desaprender a lo largo de los años, con todo lo que eso conlleva.

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2 comentarios

  1. Veo muy ACERTADO , que reflejes como hemos evolucionado y crecido , con cuentos en el que como tu has dicho, la mujeres somos vulnerables, y necesitamos a un hombre para poder salir de ,, esa situación peligrosa, haciendo que las princesas de cuento no se valgan por si misma, y que son atacadas por otras mujeres , por simples y vacíos hechos, como el ser guapa o el querer casarse con ese príncipe por ser rico, como en el caso de las hermanas de la cenicienta; no entiendo como nunca en mi vida , no he leído ningún cuento en el que la situación fuese al revés, es decir que la mujer salve al hombre, o en el que ambos se valgan por si mismos; yo reconozco como de pequeña soñaba con que un príncipe azul llegase para vivir una vida llena de amor , ilusión y comiendo perdices; pero hoy día me doy cuenta que ese tipo de sueños, están llenos de contenidos vacíos, como es el materialismo , soñando con vivir en un palacio, venden que las mujeres deben ser delgadas, altas ,guapas y estar perfectas siempre , ya que solo ellas tiene éxito, sin necesitar desarrollarse como personas profesionalmente ; ya que el príncipe con solo un beso sabrá solucionar tu problema , no engañen mas a los niños, para poder realizar esta pequeña conclusión, he acudido a la ayuda de un magnifico trabajo de investigación realizado por Natalia Campo Rivas(EL SEXISMO EN LOS CUENTOS TRADICIONALES) , en el que al igual que usted Sara , nos refleja como hemos crecido con cuentos sexistas, vendiéndonos que la mujer debe estar en casa , ocupándose de las tareas del hogar, y el hombre fuera de esta trabajando, ya que si seguimos los roles de estos cuentos , hay que estar perfectas ya que eso es lo único que te hace crecer como persona alcanzando una felicidad que para mi es igual , de ficticia que las hadas de cuento.
    Solucionemos grandes problemas como el maltrato , con este tipo de cosas ya que debemos hacerles ver a nuestros pequeños que mujeres y hombre son iguales y que todos independientemente de su genero son capaces de hacer todo y tener éxito del mismo modo y con las mismas condiciones, ya que el existo se encuentra en la dedicación, trabajo, habilidades, cosas que son muy difíciles de desaparecer en la persona y que son totalmente objetivas en el campo profesional y no características que desaparecen en el tiempo convirtiéndose en nada como es la belleza.

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  2. Desde mi punto de vista, me resulta muy importante el hecho de instalar un lenguaje no sexista en los cuentos, ya que en la infancia es cuando empiezan a imitar conductas y será lo que, posiblemente reflejen en un futuro, por lo tanto si vemos una princesa con un vestido y muy guapa, nos resultará extraño y poco femenino el día en que veamos a una chica disfrazada de “spider man” por ejemplo. Debemos de romper con las etiquetas que establece la sociedad ya que fomentan el rechazo hacia el colectivo LGTB (Lesvianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).
    Por otro lado, un artículo muy interesante sobre el tema es el de Aurora Intxausti publicado en el diario, EL PAIS. El titular es muy llamativo ya piensa que” lo políticamente correcto choca con la tradición oral. Igualdad y UGT, desaconsejan los relatos clásicos por sexistas”
    Yo creo que tenemos que fomentar la igualdad de género, un lenguaje no sexista y unas mejores condiciones de vida en todos los ámbitos (escolar, laboral, social), pero para ello debemos trabajar de forma conjunta y sin llevar las cosas a los extremos, sin imponer, siempre desde los sentimientos y las emociones que es como mejor se aprende.
    No obstante, para que los niños y niñas sean plenamente conscientes de las cuestiones de género es necesario un desarrollo de la comprensión del propio género y de las características y expectativas del género de los demás. Es a partir de los tres años cuando la mayoría muestran identidad de género, a partir de los cuatro cuando adquieren la estabilidad de género, y a partir de los cinco la consistencia de género (Vasta et al., 2008).

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